Intolerancia a la Lactosa
La intolerancia a la lactosa viene de la deficiencia de la enzima Lactasa, que es producida por el intestino delgado y la cual es necesaria para digerirla. En estas condiciones cuando se consume lactasa (cualquier producto lácteo), ésta va a permanecer en el intestino fermentándose, ya que no es posible digerirla. Esta fermentación produce gas y posteriormente acidez, crea retención de agua (edema) que provoca calambres diarrea y dolor. Estos síntomas aparecen entre 30 minutos y dos horas después de haberse consumido.
La población que está más predispuesta a esta intolerancia es la asiática, la africana, los nativos de América y los hispanos, en casi un 90 %. Pero también los escandinavos y anglo sajones lo son en 20 o 25 %.
Existe un test que mide el nivel de hidrógeno en el aliento después de haber ingerido lactosa. Sin embargo, es bastante sencillo determinar si se tiene esta intolerancia por nosotros mismos. Debemos observar la reacción de nuestro organismo después de ingerir este tipo de alimentos. Si tenemos síntomas como los descritos, o si somos susceptibles a tener resfriados, infecciones de oído o de pulmón frecuentemente, es muy probable que tengamos este problema. Si eliminamos de nuestra dieta estos alimentos por dos semanas y evaluamos cuáles son los beneficios que hemos obtenido al suprimirlos, entonces podremos tener una pauta más certera.
Cuando hablamos de la lactosa no se refiere sólo a la leche de vaca, sino a todos los alimentos que llevan leche como ingrediente, con excepción de la mantequilla que queda libre de lactosa al producirse. El yogurt y el queso Cottage, aunque son mucho menos problemáticos, en esta prueba de dos semanas deberán ser excluídos y si resulta que la intolerancia a la lactosa es realmente severa, eliminarlos completamente de la dieta.
Ahora bien nuestra preocupación sería: ¿Qué voy a hacer para obtener el calcio que necesito para mi organismo?. Bueno, no hay problema ya que muchos vegetales contienen calcio. La prueba es que todas las otras especies de mamíferos de nuestro planeta, que no consumen leche una vez pasada su lactancia, tienen muy buenos huesos.
Hay otros alimentos que también son una muy buena fuente de calcio, entre ellos tenemos: sardinas, salmón rosado, tofú, amaranto, almendras, semillas de ajonjolí (sesamo), frutas secas, cereales fortificados, tortillas, pan bebidas de soya, naranjas, y entre las verduras destacan brócoli, kale, nabo (turnip) collard green, okra, frijoles, coles de bruselas, ruibardo, fresas. Ahora ya se encuentra en cualquier supermercado la leche de vaca libre de lactosa.








